viernes, 6 de mayo de 2011

Las Memorias del Road Trip

Este es el recuento (parcial) de los diez días que pasamos por la franja de costa entre el sur de México y Belize. Las diferencias entre estas regiones no son mas que trampas al ojo. El clima los traiciona, el azul y lo templado de sus aguas al caer la noche, los fuertes ante una laguna que mas bien parece una bahía, y hasta escuche a alguien decirle china a una naranja. Pero lo mas impactante para esta hija del Caribe es encontrarme gratamente con la brega o como decían las maravillosas personas (y los personajes que encarnaban) the hustle. Porque descubrí que a la par con el Caribe las estructuras sociales están sujetas al ingenio de cada cual. No puedo garantizar la veracidad antropológica de cada una de estas historias, pueden ser una completa invención de las personas con las que hable, pero durante esos diez días eran reales. Una bicicleta sin pedales y un camino de piedra eran el centro de mi universo. Tomando de partida el titulo de nuestro humilde blog, tratare de hacer un recuento de cómo en un intento por entender y ser fácticos; nos devoro el paisaje.

Bacalar fue catalogada por las autoridades municipales como ciudad mágica, se encuentra en el estado de Quintana Roo, lo suficientemente al sur de México como para respirar un ambiente totalmente distinto; ¿caribeño, tal vez? Definitivamente este paraje mexicano ha sido escenario de conflictivos encuentros, que ayudan a crear mas de una conexión con la vecina región insular. La laguna de Bacalar es un cuerpo de agua dulce que brindo por años acceso a los entrepenours ingleses que pretendían lucrarse del palo de tinte de los bosques de esta región americana. Llegando de la ciudad blanca, Mérida y tras una breve parada Valladolid llegamos a Eco-Tucán, que siguiendo los parámetros de la región ofrece lo que las revistas turísticas anuncian como una experiencia de armonía con la naturaleza, no sin antes advertir que no des de comer a los jaguares. Tras dejar nuestro equipaje en nuestras respectivas cabañas nos dirigimos al centro del pueblo, allí hacemos el recorrido por el Fuerte de San Felipe de Bacalar, construido por las autoridades españolas como defensa del constante asecho de los ingleses.

Al caminar por las calles de la ciudad de la laguna de los siete colores puedo reconocer las distintas formas de hablar español en México, y es que Bacalar se ha convertido en destino de quienes desean irse de paseo por su país, desde Cancún o desde San Luis de Potosí, aunque no faltan los que merodean las calles de esta tranquila localidad con pasaporte extranjero. Bacalar se mercadea como un área turística de bajo impacto en el cual puedes ver un México alejado de la vorágine que se le vende a los estudiantes y sus fantasias de spring break a lo MTV. Las revistas turísticas sugieren complacer las ávidas ansias del que añora tranquilidad y un cuadro de cristalinas aguas e incluso sin la incomodidad del salitre. Sin embargo, era semana santa y los pocos extranjeros ajenos a nuestro grupo que pude ver andaban con prisa y nerviosos. Comentando con Elianah sobre las tiendas de abarrotes, las farmacias, la estructura misma de esta ciudad en la cual la cercanía a la laguna es su estándar de medir el poder adquisitivo nos encontramos con Nick Hunter y su negocio de Bienes Raices. Cada año regresa a la esquina de la plaza central de Bacalar y se sienta con su conexión de Internet privada trata de pescar alguien que hable su idioma ofreciendo panfletos de información turística. Una vez dentro de su oficina, tiene fotos mas acorde con su negocio, un negocio que lo trae a Bacalar todos los años. Cuando Nick regresa a Inglaterra deja atrás a una muchacha local que se encarga del negocio, pero es temporada alta y Nick quiere supervisar además de disfrutar el clima, Londres esta helado. Al entrar no nos hace mucho caso, luego al escuchar el molestoso acento americano que he heredado pone mas atención. Nick tiene el cuidado de indicarnos que en Bacalar no hay nada que hacer, tal vez un golpe de sinceridad al ver que estas dos chicas no concuerdan con el estereotipo de su clientela. Su negocio se llama Bacalar Properties, que comparte con Steve, un norteamericano de Oregón quien no se encontraba en Bacalar al momento de nuestra visita. Nick nos cuenta que en su tiempo libre, que al parecer es mucho, va a negocios como Escondido o La Palapa, cuyos dueños son igual a el, aventureros de otros lares. Con una gran sonrisa, nos recomienda a mi amiga y a mi irnos a Chetumal o Mahahual donde probablemente encontraremos cosas que sugiere son de nuestro interés. Nick con sus grandes ojos azules reta en su pagina web a los corredores de bienes raíces que hacen negocios desde Cancún o Playa del Carmen, en la descripción de su negocio se muestran muy orgullosos de vivir en Bacalar, aunque nos aya dicho lo contrario y recomienda a Bacalar como destino obligatorio para los amantes de la naturaleza, la historia y punto de partida para explorar la zona. Los precios, sin embargo anulan para muchos la posibilidad de deglutir el paisaje paradisiaco. Con precios que comienzan en $35,000.00 USD, para propiedades que usualmente necesitan mejoras y se encuentran por supuesto mas lejos de la laguna. Al salir de la oficina de Nick, no pudimos sino notar el deterioro en el que se encuentran las estructuras una vez se cruza la Iglesia revoloteando en nuestra mente cuan inalcanzable es para muchos de los propios habitantes de esta ciudad 35,000 dolares americanos. Al regresar sobre nuestros pasos, fuimos a tomarnos algo en uno de los restaurantes frente a la laguna, allí nos encontramos con meseros evasivos, sin embargo Manuel, nuestro mesero se relajo un poco y nos dijo que el negocio no había ido muy bien esta temporada de semana santa. Había trabajado en una fiesta privada la ultima noche de luna llena en una embarcación privada que unos americanos habían rentado para hacer una fiesta navegando por la laguna. Nos dijo que el dinero fue bueno, pero al parecer también sintió la necesidad de indicarnos que el lugar correcto para nosotras no era Bacalar, sino Mahahual. Pagamos para seguir su consejo al día siguiente.

Al siguiente día de regreso a Bacalar, luego de haber pasado la mañana en Xcalac seguimos la ruta 307 nuestra siguiente parada fue este lugar al que todos pretendían encaminarnos, Mahahual. Aparece en el camino como una visión en el desierto, en algún momento lo dude pero no era un delirio luego de pasar por un camino de mangles destrozados primero por el huracán y luego por la ambición humana, estábamos entrando por los caminos de la devastación a un centro de placeres humanos. Mahahual no tiene los grandes edificios de dudoso valor estético de Cancún o el sutil encanto de ‘little village’ con el cual cuenta Playa del Carmen, es un pequeño Frankestein que se levanto del desastre que le dejo el huracán Dean en el 2007. Trip Advisor lo propone como el destino prospecto para quienes buscan un pedazo de paraíso en las costas mexicanas, al menos con eso esta contando los meseros, vendedores de recordatorios, instructores de buceo, y hasta acróbatas que ofrecen estrepitosamente sus servicios mientras los transeúntes caminamos por las calles de esta localidad. Sin embargo, este destino es diametralmente contrario al paraíso natural que ofrece Bacalar, o X`calac, el pueblo se divide en tres espacios, las pequeñas casas construidas para los trabajadores, el área reservada para los que se bajan de los cruceros y la parte de la playa de acceso libre. Por esta ultima fue que caminamos, con un comportamiento casi acosador trataban de que nos sentáramos en cada una de las palapas por las cuales pasábamos. Al intentar utilizar los servicios sanitarios, nos miraban con desden al indicarles que no los acompañaríamos para el almuerzo. El ambiente da un sentido de inestabilidad, de caos, incluso de violencia. Al salir de uno de los lugares que pasamos a mi compañera de viaje tras caerse un pequeño trozo de papel de su cartera, la interrogaron de que cargaba con ella en su bolso. Al descubrir que el pequeño trozo de papel solo contenía los restos de una goma de mascar la dejaron ir, no sin antes dar la impresión que habían encontrado su aventura delictiva del día. En Mahahual existen desde estudios de Yoga hasta la Casa de la Tequila, un pequeño Disneylandia que se construyo a imagen de el patrón de desarrollo de la Riviera Maya y que no parece diseñado para que la gente viva mas allá de las horas establecidas en el itinerario del crucero. Finalmente decidimos entrar al agua, sentir el Caribe, dejarnos llevar por el azul del mar. Inmediatamente nos ofrecen menús, los precios sugieren que por aquí pasan los turistas a menudo. Nuestro mesero, nos ofreció masajes, estrellas de mar para llevarnos a casa y una oferta de cubetas con cervezas frías, bienvenidas al paraíso. En este lugar los desarrolladores no le dieron tiempo de salir del sobresalto del huracán para construir sus proyectos, es una trampa turística, un churro solo harina, dulce sin valor nutricional pero vende bien.

De regreso a nuestro Eco-Hotel comparábamos notas sobre Mahahual y X’calac, la distancia es corta, las diferencias innumerables. La segunda parte de nuestro recorrido, nos lleva a Belice; el único país de Centro America en el cual se habla ingles. El recorrido fue abrumador, la belleza de esta parte del hemisferio deja sin aliento al mas insensible. Ya desde X’calac habíamos percibido cambios notables, las construcciones, se levantaban del suelo en vigas, las carreteras con poco o ningún trafico mas que el eventual charter de ADO y la omnipresencia de los OXXOS había sido sustituida por rótulos en ingles, solo con salpicaduras de español. Previo a mi viaje había hecho ciertas indagaciones en torno a Dangriga, su imagen web la nombra la cuarta ciudad mas grande de Belize, no puedo negar que el producto de mi imaginación incluso tras haber estado ya tres días entre Hopkins y Placencia, no concordaba con lo que encontré. La ciudad fue fundada en 1832 como un asentamiento Garifuna tras la expatriación de la cual fueron victimas en la isla de Saint Vincent. En Hopkins nos habían hecho historias de Dangriga, de hecho una de las primeras personas que nos insinuó sobre la naturaleza un tanto violenta de esta ciudad fue Benny, quien Elianah nos contaba era uno de los que se sentaba en el “circle of men”. Sin embargo nos pidió un aventón aquella mañana para llegar a poder a Dangriga a concertar ciertos negocios que tuvimos la prudencia de no indagar. En el camino pasamos el hospital y un gran edicto que leia “Get High on Life, Say no to Drugs” No vi nada que dijera Bienvenidos a Dangriga. Una vez llegamos fuimos al museo, estaba cerrado cuando llegamos, parecía que lo abrían solo para nosotros. Frente a la puerta una escultura que representaba a un Garifuna tocando el tambor vigilaba mutilado la puerta del museo. Su boca estaba chorreando pintura roja, y sus dedos cortados de manera tal que las varillas que sobresalían le daban un aspecto de Wolverine, solo que este nunca fue esclavo. El museo es pequeño, bien delimitado se divide entre la historia y la contemporaneidad. Siempre siento emoción al reconocer la transitividad de las culturas y definitivamente sentí el lazo estrecharse al ver los artefactos de origen arahuaco en aquel rincón de Centro America. También en las paredes del museo encontré una explicación a cierto episodio que nos ocurrió a Elianah y a mi el día anterior, suspire aliviada cuando descubrí que era solo una danza y con rimbombante nombre en español para mi sorpresa. Aquellos niños solo mantenían su cultura de Matamuerte viva. Continuamos hacia el museo de Pen Cayetano, artista plástico, músico y filántropo nacido en Dangriga en el seno de una prominente familia de políticos e intelectuales. Este se expatrió a Alemania, donde conoció a su esposa y donde aun reside su hija. Paseamos por su galería, donde los cuadros de este hombre tan particularmente relajado echaban gritos de las historias de esfuerzo y suspicacia de la comunidad Garifuna y que de particular forma contaban la historia de un pueblo que reclama ser libre pero que sigue estando atado a los desvaríos de la razas y la segregación que viene con esta. Pen se animo a sacar sus tambores en pleno sol de medio día para tener un jamming session con el grupo, las gotas de sudor bajaban por su frente pero la sonrisa de su rostro nunca desapareció. La hospitalidad beliceña, nunca la podré desvincular del bregar boricua. Ya en el pueblo, los grupos se dividieron y nos dirigimos al taller de Mr. Austin Rodríguez pasando por el mercado, donde los puestos de misceláneas eran controlados por Hondureños y Guatemaltecos mientras que los belicenos hacían lo propio en los puestos de frutas. Pasamos una cancha, bordeamos el río y llegamos con un vendedor de jugos que andaba en su bici mercadeaba su Okro Punch como la cura de la impotencia. Me decidí por el carrot juice, que estaba delicioso, y le preguntamos sobre Austin, nos dijo que la muchacha que estaba estableciendo las circunferencias apropiadas en los tronco era la hija de Austin y que ella me podía contestar todo lo que quisiera saber sobre la fabricación de los tambores garifunas. En efecto, ella y su hija Elizabeth Bernadez tienen una tienda de arte y artesanías garifunas, pero la estrella del espectáculo son los tambores. Nos explicaron el proceso de fabricación, e incluso nos dejaron tomar fotografías del taller no sin antes advertirnos que usualmente no dejan tomar fotos allí. Fueron muy amables, de hecho me permitió usar rápidamente el servicio sanitario de su propia casa. Me resulto interesante como utilizaban la sierra para hacer el corte en el leño, le pregunte cual era el método tradicional garifunas y me dijo que quemándolo; pero que gracias a la sierra podían utilizar el tronco para fabricar hasta seis tambores adicionales, incluyendo pequeñitos para souvenirs. Lamento que con el método tradicional se desperdiciaba demasiada madera, pues una vez quemada resultaba inservible. Preciosas maderas como caoba, cedro o árbol de Mayflower que solo daban vida a un tambor. Al salir del área del mercado, que ya estaban cerrando un chico con una macana vigilaba el lugar, fue amable pero nuevamente la dualidad de hospitalidad beliceña. Pasamos por una tienda que a simple vista parecía una papelería, pero donde encontramos una gran selección de libros por autores beliceños, lo cual fue una grata sorpresa. Igualmente agradable fue conversar con el dueño de la tienda, sin moverse de lugar ni dejar de ojear su periódico nos contó que era veterano del ejercito estadounidense, que estudio en Chicago, que había estado en Asia, en Cuba y que conocía a Nueva York como la palma de su mano. Le creí de inmediato. A la salida nos encontramos con tres señores que tomaban ron y fumaban sus cigarros. El primero se escondía tras su abundante barba blanca y bebía de un vasito hecho del fondo de una botella plástica de Sprite. Pero el mas hablador era Joseph, con sus largos dreads locks y su impaciente sentido de describir la ciudad de Nueva York. Se le iluminaron los ojos cuando descubrió que Elianah era de la ciudad, comenzó a nombrar a todos los que había dejado en Brooklyn y en Washington Heights. Mientras, saque un cigarro y le ofrecí, lo acepto con mucho gusto y seguí hablando hasta que frente a nosotros apareció una camioneta roja, los cristales oscurecidos que cuando bajo el frío polar llego hasta nosotros en el horno que era la calle ese día. Era un muchacho joven, sin nada en particular mas que el hecho que el tenia una camioneta y que por ejemplo, nuestro amigo de los jugos andaba en bicicleta. Ambos sin embargo, vendían su producto. Luego de intercambiar par de palabras ininteligibles para mi, Joseph me dijo que si necesitaba ‘some green’ le dijera. Le dije que estaba bien, que ya me regresaba a Hopkins y continuamos hablando de Nueva York. Al marcharnos le hizo prometer a Elianah que saludaría a sus amigos que dejo en Nueva York. Al regresar al lugar de encuentro del grupo pasamos por el lado de otro grupo de amigos que nos gritaban ‘Ven, habla conmigo para que conozcas lo que es Dangriga!’ A pesar de lo leído sobre la cultura garifuna, Dangriga se me asemeja mas a un gran almacén. ‘What do you want?’ ‘What do you need?’ Los chinos como nos decía Joseph, vivían en grandes casas de cemento en la ciudad o se mudaban a Placencia, eran dueños de ciertos almacenes, pero what you may want or what you may need no siempre se encuentra en una tienda de abarrotes. Aquí no parece que la inversión canadiense o norteamericana haya llegado, con sus condos, resorts y cruceros. De llegar encontraría un terreno fértil para crear un Disneylandia parecido a Mahahual, incluso este almacén podría proporcionar los materiales para hacerlo. Pero al hablar con estas personas, noto una chispa que los mexicanos de aquella villa de turistas no tenían, la seguridad de saber lo que están haciendo. Ven y conoce a Dangriga, habla con nosotros. El dragado que le están haciendo al río Stan Creek, me parece que no es sino otra manera de hacer llegar los recursos necesarios, sea de la manera que sea para poder tomar parte en el juego de la supervivencia. Que nos queda, no mas que admirar la perseverancia de un pueblo con tal herencia, mezcla de quienes se resistieron a luchas de imperios, el ser sambo y hacerse el tonto. Deglutir cada momento y consumir lo que me apetece, para evitar ser consumido por el ojo turístico o antropológico. De regreso a Hopkins, me percate de la violencia de la que nos hablaba Benny, no se trata de armas largas como las de los militares en las carreteras en México, sino del sutil encanto de la conversación y el ingenio que los beliceños parecen dominar a la perfección. Como mencione antes las diferencias entre este pedazo de Caribe continental con el insular es una mera trampa al ojo. La cadencia delata que no solo los conflictos y los desvaríos históricos vinculan las regiones, the certain kind of way esta aquí presente.


Parte de la intravista en Bacalar, con Josue









Dangriga:



Dangriga es una ciudad que promociona con ser el centro y el corazón de la cultura Garífuna, pero creo y considero que la cultura o el corazón de ésta cultura está limitada a un único centro en cuestión, el museo. Cuando caminaba por la callen de Dangriga me daba cuenta del olvido del pueblo, no sé si por ser un dia feriado cuando acudimos, pero las callen estaban casi vacias, salvo a personas que parecían estar o estaban en verdad, alcoholizadas, bajo el efecto de drogas o solamente mirando pasar a la gente con una lamentación que lo demostraban sus caras. Los chinos en ésta región, en realidad en todas las zonas belizeñas que visitamos, han convertido en Dangriga en un verdadero de oportunidades para ellos. De oportunidades para poder desarrollar sus comercios y explotar a la gente con los precios de sus supermercados.

Cuando acudimos a platicar a la estación de policia, en dos ocasiones recibimos negativas de los hombres que laboran allí, claro siempre hay alguien que nos salva, en éste caso una mujer que es la Sheriff, y que aun siendo su día de descanso tenía que ir a la estación a vigilar a los que laboran en ella. La mujer nos habló de Dangriga como un lugar muy seguro, comportándose de una manera muy altenera con sus compañeros policias ellos a su vez solamente permanecían callados y observando. Según sus palabras Dangriga es el lugar más seguro en Belize, no lo creo, pero en fin, también nos comentó sobre el papel de la mujer en el trabajo de la estación de policía, siendo 40 mujeres las que trabajan en la estación. Lo interesante resulta cuando ella mencionó que era su día de trabajo, pero que tenía que acudir a supervisar por que sino los hombres no trabajan, realidad muy contraria a la que nos presentó cuando dijo que Dangriga era un lugar seguro. Si fuera seguro ella podría ocupar su día de descanso en otras actividades, o por el contrario disfrutar con su familia, pero no ella tiene que ir a trabajar. Lo importante es que si según ella Dangriga es un lugar seguro, ¿Por que hay mucho más elementos policiacos en éste lugar, en comparación con Placencia y Hopkings?.

Desde mi punto de vista es un gran avance que ella siendo mujer haya ocupado un puesto muy importante, lo segundo es que mientras ella estaba "trabajando" con sus compañeros, la gente del lugar hacía transacciones de drogas, de armas, o quizá se estaba cometiendo un asesinato o violación y ella no hacía nada.




Xcalak:



Xcalak es una población "olvidada de dios" en palabras de una de las mujeres habitantes. Al estar presentes en éste sitio, y platicando con las mujeres que esperaban el servicio médico gratuito que acude solamente una vez al mes, pudimos darnos cuenta de la inconformidad de la población al ser Xcalak un pueblo en donde la acción del hombre si limita únicamente a los extranjeros que se establecen en el lugar en busca de paz y tranquilidad. De igual forma cuando conversabamos mi compañera y yo con los niños de una tienda, ellos nos hablaban sobre la escuela, su escuela, a la cual asisten con cierta regularidad de acuerdo a la pertinencia de las autoridades en encontrar a un maestro que decida y pueda acudir a impartir clases de primaria. El segundo nivel de educación al que pueden acceder los pobladores de Xcalak es la telesecundaria, siendo este tipo de educación ineficiente y para maestros flojos que solamente enseñan mostrando videitos cin explicar nada. Cuando uno de estos niños quiera estudiar la preparatoria, y algo más obstinado y dificil para ellos la universidad, tiene que desplazarse a otra población más cercana para nosotros, lejana para ellos: Chetumal. Sin embargo para acudir a ésta ciudad se necesitan de recursos económicos suficientes para la manuntención de los estudiantes, dinero que el estado, ni la pesca y mucho menos el trabajo de turismo no puede proveer. El niño de 13 años nos comentaba que de grande será pescador o trabajar en villacocos, solamente tiene dos opciones para subsistir en una región cuyo toponimía significa los gemelos, que curioso los gemelos son dos las únicas opciones dentro de trabajo en la población son dos. La visita que realizamos a ésta insula, nos permite mirar a la situación tan precaria que sufren los lugareños. En ésta región debido a los efectos del préstamos presenta uno de los más altos índices en suicidio. Siendo de ésta forma el suicidio una forma de violencia, que si bien no es ejercida por otro individuo, está siendo ejercida por la colectividad: el sistema de préstamos.

En ésta población existe un atraco económico evidente, que se demuestra no solo en la arquitectura, que por cierto presente mucha semejanza con la arquitectura belizeña, sino también en el muelle que parece estar sin mantenimiento. A pesar de estos los lugareños viven y sobreviven tratanto de luchar cada día de acuerdo a las posibilidades que el mar les proporciona.




Algunos comentarios a las pláticas con los lugareños/extranjeros de Bacalar, Xcalak y Dangriga.














Bacalar:




Como primera mirada al lugar acudimos el balneario público de Bacalar, situado a un constado de la laguna de los siete colores, en donde tuvimos la suerte de encontrarnos con dos personajes que nos a mi compañera y a mi, sobre el motivo de su visita a Bacalar la cual era de placer, ya que ellos no eran del lugar. Se acercaron a nosotros pretendiendo tener una conversación con mi compañera, por lo tanto se aproximaron a ella en un tono relajante, pero al mismo tiempo desafiante de la actitud de mi compañera; hablando en inglés, claro pensaron que era turista. De ésta manera pudimos tener una breve plática acerca, ellos argumentaron acudir visitar cada rincón de Quintana Roo en carro con el único motivo de conocer el lugar, dato curioso, ya que también nos ofrecieron sus tarjetasde presentación, en las cuales se ofertaban como promotores residenciales y de bienes raíces, así como también organizadores de ferias, en específico una muestra internacional de comida. Lo interesante resulta que ambas personas podrían estar andando con ánimos de espionaje; es decir de dar informes sobre ciertos acontecimientos, cuyos motivos desconocemos. De igual modo, permitió que en una discusión pensaramos a cerca del problema de la tenencia de la tierra en ésta región, de allí la importancia de la promotoría de bienes raíces Happy Home/Hogar feliz, aunque Bacalar no sea precisamente un hogar cuando cada día llegan más extranjeros a poseer la tierra. Otro elemento que pudimos notar, es el trato tan cortés que le ofrecieron a mi compañera, creyéndola turista, lo cual demuestra que hay cierta cimpatía/engaño hacia la atracción de personas extranjeras. Recabando información en internet sobre las actividades de estos chicos, pudimos darnos cuenta de la forma en que ofertan la muestra latinoamericana de comida en su sitio web, poniendo un énfasis mayor en las repercusiones y propuestas que el equipo de trabajo de la muestra realiza, curioso que promuevan "la mixtura" en la comida.



Acontinuación dejo un enlace a la página de la muestra latinoamericana de comida 2011:

www.lafs.com

Bacalar, Xcalac y Dangriga: Paisajes encontrados

Dangriga como el pueblo en (de)construcción






Bacalar, pueblo mágico: aparece y desaparece con el huracán, al igual que sus recursos





Consideraciones finales:



Durante el viaje de estudio realizado en 10 días por la costa de Quintana Roo y Belize, ambas del Caribe continental, nos introdujimos a éstas poblaciones para (re)conocer los acontecimientos que están sucediendo y que originan que éstas ciudades sean tan conflictivas y a la vez tan interesantes. De éste modo pudimos darnos cuenta de una serie de factores que irrumpen como catalizadores dentro del desarrollo de éstos pueblos costeros, siempre en constante lucha por la sobrevivencia/subsistencia en el marco de proyectos que prometen bonanza, pero que al igual los huracanes, sólo son "fenómenos" climatológicos, nótese climatológico en lo social porque de alguna manera u otra éstos proyecto impactan en el "clima" de dichas poblaciones, ocasionando desconcierto, desasosiego e insatisfacción en los habitantes, y que podría atreverme a decir que ha culminado en diferentes tipos de violencia; llámese suicidio, asalto, drogadicción o la inconciencia de la gente que habita en estos paisajes caribeños.



Por tal motivo, creo pertinente mencionar que, Bacalar, Xcalac y Dangriga, presentan similitudes en cuanto al problema de la inestabilidad económica, aúnque en algunos casos se cuenten con recursos de inversión federal como es el caso de Xcalak y Bacalar, o por el contrario paresca una población olvidada que lucha por defender la subsistencia mediante la comercialización de todo aquello que la gente desea, aun cuando la autoridad intente mostrar lo "pacífico" del lugar con incongruencias, tal como lo es Dangriga en Belize. Sin embargo, también creo que es importante aclarar que éstos tres poblados presentan elementos disímiles que me permiten visualizar en diferentes el impacto de la violencia éstos tres lugares, puesto que Bacalar parece no tener rasgos de inseguridad ocasionados por la delincuencia, por el contrario se encuentra de la inseguridad del futuro, de lo que sucederá con la tenencia de la tierra cuando el turismo, presente en las tres comunidades, devore a la población. Xcalak, presenta un tipo de violencia que decanta en la alta taza de suicidios, debido al endeudamiento de los pescadores por la obtención de lanchas ya sea por motivos de pesca o para ofrecerlas al turismo; siendo los niños los principales afectados ya que a pesar de ser niños ellos tiene conocimiento de un futuro con dos únicas alternativas ser pescador, o trabajar para el turismo, sin poder accesar con facilidad a un sistema de educación que les provea las armas necesarias en un mundo cada vez más globalizado y por ende más exigente. La ciudad más violenta que visitamos fue Dangriga, me atrevo hacer éste comentario, ya que el paisaje en ésta ciudad se torna desolador para el transeunte, las casas se ven lastimadas, la gente en las calles posee un rostro de desesperación; lo cual, a mi juicio, deja entrever el constante acecho de los pobladores.


Bacalar, Xcalac y Dangriga podrían dar al visitante de éste blog, una reducidad vista panorámica de lo que está sucediendo en éstas cuminidades con fronteras de tipo ideológico, que los ha limitado en su desarrollo, al igual que la geografía juega un papel importante al situarlos con cercanía al mar, ya que las aguas conducen a los habitantes a los altos y bajos de las mareas, más bajos que altos evidentemente, originando una nueva geografía de la incertindumbre; es decir nadie sabe que sucederá años en unos años con estas poblaciones, podrían quizá resurgir de la arena, o por el contrario undirse con el mar del turismo.


jueves, 5 de mayo de 2011

MAJAHUAL



“This classic fishing village is one of the last frontiers of the Mexican Caribbean. If you had visited Cancun 35 years ago or Playa del Carmen 20 years ago, you would have seen something like what Mahahual looks like today. If you are the type of person that enjoys a laid-back fishing village with sandy streets, solar powered and wind generated electricity, great diving, tranquil beaches, and no specific dress code, then Mahahual is for you! But it is growing quickly because it has been discovered, so if you want the experience, be sure to visit sooner rather than later. These days you will find small eco-friendly hotels, dive shops, cafes, quaint restaurants, and mom and pop handcraft industries. The fishermen of the past are now dive boat captains who know the area like the back of their hands. And if sitting by the beach in a hammock gets tiresome, there are of course other things to do in the Mahahual area!” -Yucatan Today

Majahual used to be a sleepy fishing village, similar to what Xcalac looked like. Now, Majahual receives, during high season, about 15,000 tourists a week (6,000 to 8,000 during low season). The 5 days before and after Christmas will see up to 30,000! And despite Majahual’s little to no infrastructure, the federal government is developing (as an important stakeholder) full service accommodation to be sold to non-residents as holiday homes. A new six-vessel cruise ship port and proposed international airport are in development and the population is estimated to grow from less than 1000 to 100,000 in the next 15 to 20 years. The resorts are comprised of individual units, all completely wired with electricity, internet, and other services and currently employs 16% of households in Majahual. As one might assume, most tourism operations are owned and operated by people outside of the community. The amenities available, such as doctors, electricity, etc. are reserved for the high paying tourists, and kids are opting out of school in order to snag jobs in the tourism industry, whether in resorts or helping out in their parent’s establishments. After seeing the drastic way mass tourism has negatively affected Cancun, Playa del Carmen, and now Progresso too, it is a wonder that the government continues to carry on, full strength, their development and expansion plans in Majahual without reassessing or making changes to the Cancun model being used.


Tourism websites advise that if traveler’s want a more laid back visit to Majahual to avoid days when cruises are there. “When the cruise ships are not in Mahahual, you can sit quietly at the beach side bars and enjoy a quite (their typo, not mine) drink.” Our visit to Majahual was sans cruise ship, but tranquil and quiet are probably the last words I’d use to describe the place. Vendors pushed their wares not only on the street but at your blanket and your table on the beach, shouting their prices over the loud mariachi music blasting nearby. A few conversations with vendors revealed that the month, the peak of the high season, was proving to be awful for business and all around slow. They bemoaned the loss of profits and disappointment in the season.


However, I wonder if this want for increase and continuation of tourism in Mahahual is shared by everyone. I had a very interesting conversation with a woman who owned what Yucatan Today described as a mom and pop store, but would I would describe as a stand selling the same kitschy touristy relics that can be found anywhere in Mexico. The “store” was simply the first 2 or so rooms of her house that opened up to the street. I asked if I could try on a dress and was shown to the probadores: her daughters’ room (barely a room, more like a closet. The room lacked a mirror, and when I asked for one, I was taken into the family’s bathroom, with a mirror cabinet above the sink. The entire family worked in the store and lived out of it too- the woman’s two young daughter’s braided hair while the older daughter acted as a streetside caller to grab tourist’ attention. However on this particular day, with no business, her daughters sat on the floor playingwith Barbie-like dolls. She told me her sons, who usually help out in the store as well, were off watching the football game with some buddies, as she didn’t need their help without customers and seeing as how it was their Easter vacation anyway, it would be good for them to get out of the store and have a little fun. She also spoke of the poor business brought on by the unusually slow season, but, wanting to make a sale, kept turning the conversation back to what could be a potential purchase. When I walked in, the dress I had spied was a whopping 500 pesos. By the time I left, she was offering to sell it for 220. She insisted her prices were the absolute lowest in Majahual and that everything was handmade “here in Mexico.” Recognizing the same items from Merida, from Cancun, from Progresso, from Bacalar, I asked her where in Mexico they were “hand-made.” “Aqui, aqui en Mexico,” she stubbornly repeated, avoiding the question. I realized that I had lost control of the conversation; that her attention was fully on the dress and whether or not I’d buy it.I didn’t. But, walking out, I had plenty to reflect upon. The girls playing on the floor, the boys at the football game- I was reminded of a conversation I had with a little girl in Xcalac who said that when she grew up, she dreamed of working in the Villa Cocos, the local resort. There is more money in tourism than in any other profession. Even the kids who are dreaming of being doctors know that they will make the most money as doctors for the tourists, providing boob jobs and facelifts for a fraction of the cost in the West. The major money to be made goes to the government and foreign investors and stockholders- the locals get what “trickles down” in the form of tips and resort jobs, and yet this trickle is still enough to make it more lucrative than university. If I were a child in Majahual, I would be secretly delighted when a season was slow, it’d mean I’d get to be a kid for once, to play Barbies and watch football with my siblings. But, I of course am looking at it through the lens of my own North American childhood; perhaps these kids are more than happy to work in the store when not in school, to braid the tourists hair and shout their deals on the street. This could be just a part of growing up here. However, I was reminded of the situation in Cuba, where taxi drivers have doctorates in medicine or philosophy, but drive tourists around because it’s a better living.


What does the future hold for Majahual? Development, obviously. But there are a number of websites that call for more of an eco-tourism approach in Majahual (to ensure the preservation of the barrier reefs of course; very little is said about preserving local culture and the socio-economic effects of tourism). However, nature friendly eco-tourism is the same monster with a different face. The locals would still be locked out of the profit by foreign investors, and the socio-economic results are more or less the same. The difference is mainly in the type of tourist coming. Instead of the middle class, middle aged Playa del Carmen type tourist or the young spring breakers of Cancun, the tourists are hippie, eco friendly, green types. They feel cultured precisely for not buying into mass tourism, into the Cancun model, yet they are in fact doing just that. It only goes by a different name: Eco-tourism.

The appropriate google image search result for "eco-tourism". From A Belizean website too!


Instead of a fancy resort, you stay in a well kept “natural” palapa with running hot water and electricity (solar powered!), surrounded by the “natural” protected wilderness. It’s a different Caribbean fantasy for sale, the fantasy of NOT being the consumptive tourist, while in fact one is still consuming and affecting the local population just as much, just in a different way. In fact, despite being “new and hip”, eco-tourism actually reminds me much more of the early original models and ways in which tourists consumed the Caribbean: A la the 18th and 19th century. Tourists flocked to the Caribbean from rainy England and Europe and wrote home about the vibrant and lush jungles and Eden-like landscapes and the wonderful effects of pure nature on their health, mind, and bodies. And while many propose eco-tourism in Mexican cities like Majahual (it’s already catching on in Bacalar and Xcalac), it can be better seen in action in Belize, in places like Hopkins and Placencia.


PLACENCIA


Placencia is a world of its own. On the southernmost tip of the Placencia peninsula, it has been a tourist destination for decades. With its charms, abundance of local and cultural shops, and easy access by air, land, and sea, it continues to grow in size, population, and popularity. It’s a popular vacation destination for Belizeans, Mexicans, Guatemalans, Hondurans, and North Americans (particularly Texans). Europeans do come too, but mostly in pre-organized groups. For example, a shop owner told me that “last month, we had a bunch of French people here, and next month I hear there’ll be a tour group of Italians.”


The inhabitants forcefully oppose every attempt to bring cruise tourism to Placencia, “We see what happened in Belize City, in places like Cancun, and we don’t want that here,” said Lisa, a Belizean shop owner in Placencia. “In other ports, I know they gather up a collection of local souvenirs and artesania to sell at ship, so that the tourists don’t even have to venture out into local establishments. They come, do some excursion that they already signed up for before they even left the port of call, and then they’re gone, leaving all their trash on the beach for us to pick up. The local people don’t see any of the money.” In a formal meeting, the town stated other concerns against tourism, such as the carrying capacity of the local ecosystems and resources. “Efforts are underway to improve the management and control of cruise tourism in Belize City. However, unless both the Government of Belize and the private sector can demonstrate improved management effectiveness, it remains highly problematic and risky to expand cruise tourism to the south,” read the report.


It’s also known that mass tourism and cruise tourism also brings a hike in drug crime. A friend of mine who went to Belize City said that the same vendors who sell kitschy tourist stuff also offered him coke and weed after dark. Lisa also mentioned that while weed is common, the government comes down hard on the tourists that get caught with it. She said that a man from a cruise ship was caught with a few ounces and got slapped with a $500 US fine. Our talk with King in Hopkins at the Bread and Butter Island revealed that the authorities are just as hard on the local populations as well as the tourists. The difference between the two? The white tourist caught in Belize City was hassled, but paid the $500 fine and was back on his cruise ship in time to leave. The local man couldn’t afford the fines, and did jail time instead. For the tourist, it’s like a speeding ticket. For the local man, it’s a jail sentence.


But, as I mentioned, Placencia has avoided the cruise ships, and will continue to oppose them. However, that doesn’t mean there isn’t major development; the peninsula boasts boatloads of properties and new shops are opening all the time. The peninsula itself is very interesting; there are 3 major settlements on the peninsula: Maya Beach, Seine Bight, and Placencia itself. Maya Beach is a highly developed area inhabited by ex-Pats from the States and Canada. Placencia has a mixed population; the people are mostly Creole and descendents of the original fisherman who founded the town, though there are a few ex-Pats in Placencia as well. Seine Bight, squeezed between the two, is extremely underdeveloped in comparison and is home to the Garifuna community, with a population almost equal to that of Placencia and Maya Beach combined. Real estate on the Placencia peninsula is booming, with over 3 realty offices in Plancencia alone, and more listings to be found online and in Maya Beach. However, interestingly enough, the realtors and land developers avoid Seine Bight like the plague (so to speak)- located almost smack dab in the middle of the peninsula, all the land for sale is to either the north (in Maya Beach) or the south (near Placencia). As a peninsula, there are beach front views and properties to be had in Seine Bight, and such apartments or houses can be rented for about $200 Belizean a month, while a single room in Placencia costs around 600 or 700 Belizean. So why is Seine Bight ignored by developers, realtors, and travelers alike? Lisa, a white 40 something year old Belizean bakery owner in Placencia says it’s because of the crime. “I think when the peninsula was originally developed, the fisherman lived and worked on Placencia, and Seine Bight was like the servant’s quarters where the hired helped lived,” she related. “Now, the crime there is awful- and I’m not saying it’s because they are Black or anything- it’s because they are poor.” Her Creole boyfriend agreed. Lisa continued, “I am from Belize City where the crime is nuts. I remember where I grew up- once it was a neighborhood. Now? You can’t even go near it. About 10 years ago, the US rounded up a bunch of Belizean thugs in L.A. and deported them back to Belize City. So we get three plane loads of Crips and Bloods and thugs who just set up the same shop in Belize and introduced these gangs here. And with the tourism and cruise ships, well there’s money and a little empire to control now. That’s why I brought my kids here to Placencia; you can grow up on the street and it’s safe.” (I myself was curious what she would have had the US do. They don’t want the thugs in their hair either; the real issue is gang life and its attraction in the first place, which is its own can of worms).

You can make out Seine Bight in the middle of the Peninsula, with property for sale up north, and "YOU ARE HERE" marking the realty office in Placencia.


I thought it interesting that Lisa’s Creole boyfriend agreed that the crime rate isn’t high because of their color, but their poverty. The Creoles and Garifuna are both black, but come from different pasts. There are major tensions and animosities between the two on both ends of the spectrum; the Creoles see the Garifuna as poor, lax in their work ethic, and as an invading threat to their own culture and livelihood, whereas the Garifuna see the Creoles as sell outs (as the Creoles descended from slaves, while the Garifuna people “avoided” slavery, often choosing death over physical bondage). These relations are better seen in my interviews at Hopkins.

HOPKINS



View from the street in Hopkins


In Hopkins, one of six major Garifuna settlements in Belize, I spoke with the bartender at Chef Rob’s Restaurant. He asked how I was liking Belize, and what sort of things I was doing. I told him I was studying culture in Belize, and thus doing things like eating Hudut, listening to drum circles, and that I would be going to the Garifuna heritage museum and Pen Cayetano Art Gallery. He shrugged and said, “Oh, well that’s nice, but that’s Garifuna culture, that’s not MY culture, that’s not Creole culture.” He mentioned that sometimes, tourists assume that if someone is Black in Belize, they are probably descended from the Garifuna. “The Garifuna people and the Creole people are very different and have different cultures.” As I mentioned before, the tensions run deep. The Garifuna came to Belize from Honduras, and originally from St. Vincent, never really assimilated into their neighboring cultures, and still remain in close knit communities of their own. Now the country nationally recognizes Garifuna Heritage Month, and Garifuna Settlement Day is a national bank holiday observed in November. The Institute for Social & Cultural Research in Belize lists on its website the “various cultural and social groups that are actively involved in promoting and preserving Belize’s diverse cultures” as the National Garifuna Council, with headquarters in Dangriga, and the National Kriol Council, with headquarters in Belize City (There is also the Maya Leader Alliance with its headquarters in Punta Gorda, and the East Indian Council of Belize, with no address or phone number listed). Interestingly, the list seems to be ordered in degree of prominence; the first group giving contact person information, address of headquarters, website, and email information. The Maya Leader Alliance has no contact information listed and no website. The East Indian Council of Belize lists only “Gabriel Pate, President” and an email address as its info. The first group on the list, with the most information available? The National Garifuna Council. I am inclined to wonder if Creole sentiments towards Garifuna people mirror some US sentiments towards Mexican workers: the feeling that they are poor and bring violence with them to communities (think Arizona and Seine Bight) and that they are “taking over” (The popular American sentiment: “Why can’t they just learn English!?”). This is of course is just a reflection, and I don’t have an answer.


But Creole-Garifuna relations are not the only relations at play in Belize. An interview with Frederico, a Guatemalan vendor in Hopkins, yielded very interesting results. The interview was conducted in Spanish, and I think that changed the dimension of the interview in the sense that as fellow Spanish speakers in Belize, we had more “in common” with Frederico than with the Belizeans, and I wonder if Frederico would have said the same things in an English conducted interview. What sticks out in my mind the most is Frederico’s comment that “Los Negos no trabajan.” He talked of how lazy the local people are, and how as a Guatemalan, he was disgusted with their work ethic, suggesting that they let foreigners, like Chef Rob and Ingrid (and in actuality, Frederico too), come in and make all the money by offering tourist services. “They could work, but they don’t, they just sit on the beach all day,” was the sentiment Frederico conveyed. However I think this a result of stark differences in cultural values of importance; the Hispanic Guatemalan sees “los Negros” as lazy, whereas the Garifuna man sees himself as free, as not bound by mundane work. I noted that the Guatemalan said “los Negros” and not the Garifuna specifically, of whom he had been referring. I wonder if this kind of lumping together of “Blacks” further causes tensions with Creoles towards the Garifuna, as many of the Creoles I met worked in resorts and restaurants in Hopkins, and as store and bar owners in Placencia, and would have taken offense to being told that they are lazy and don’t work. They see themselves as middle and upper class, and the Garifuna as a poorer people.


Despite Frederico’s comments being racist and generalized, an interesting observation concerning the lifestyle of Garifuna men lies inherent. The gender roles are very structured and separated in Garifuna communities; the women make the cassava bread (a long arduous task that requires multiple steps), cook family meals, farm in some instances, raise children (with the help of older children, mostly girls, as well), and teach children the Garifuna language (although language skills have been declining among the youth as of late- the youth seem to find it impractical). The men? Well, I noticed a lot of men hanging around on the beach, and near the Chinese supermarkets, loitering. A lot of men fish as well, but, based on observation alone, it seemed there was a wealth of downtime in a Garifuna man’s day in Hopkins.


Garifuna Men, hanging out, jamming at the local bar.


King, who despite having done amazing and what I assume to be exhausting work building the Bread and Butter Caye, drank and napped the entire day we were there, and talked of his day before, spent drinking with his brother, and the day after, in which they did a little fishing, and drank more. He warned us of “José Molina,” who, while you’re out and away, creeps around your household, working his way into your home and your woman’s heart, and next thing you know, “You’re OUT!” and José Molina is in. Obviously I did not point out that if the man wasn’t away, leaving his woman at home to shoulder all the household work on her own, feeling unappreciated, José Molina wouldn’t stand a chance.


There are inherent gender roles in the José Molina story: wives at home, men out and about, doing whatever, including wandering into the homes of other men who are out. What happens when these lines are crossed? I had an interesting conversation with a Lesbian in Hopkins. She was Garifuna and from Hopkins originally, but had moved to Belize City, where she was quite successful. She even had her own vacation house in Hopkins, where she stayed and invited siblings and cousins from Hopkins and all over (and tourists apparently as well, as she invited me to stop by any time I liked) to kick back for weekends and catch up. Interestingly, she related to me that she, at 32, wanted to have baby. She had been feeling out the local men that she found attractive, hinting that she wanted a baby but wasn’t looking for a father for it, and that the men in Hopkins had not been at ease with this (I imagine it hurts the alpha male mentality). She still hadn’t found any “takers” when I had met her, and confided that Garifuna men were not accepting of homosexuals, and that as a woman, it was easier for her than say a homosexual man, but that she still had to be guarded with how far she crossed over gender lines. “I’m a rooster,” she told me. “They’re roosters, and I’m a rooster, and they don’t like it. They want me to be a hen.”


Reflecting upon José Molina, gender roles, and survival, I was reminded of a theory in biology based on the work of one the world’s greatest evolutionary biologists, Professor John Maynard Smith. His theory, widely referred to (I kid you not, please forgive me for the profanity) as the “Sneaky F*cker Theory.” John Maynard Smith studied mountain goat populations and noticed that while there were huge populations of alpha males, there were equally as large populations of runts, and very low population of beta males (average joes, so to speak). He wondered how, as runts, the small goats continued to procreate and preserve their numbers. After studying the communities and social habits, Maynard Smith noticed that, needing to prove and maintain their positions as alpha males, the alpha goats would challenge the beta males and each other. While the alphas and betas are off crossing antlers, the runts are the only men daily in the goat community, having sex with the bored females, passing their genes on. The conclusion of Maynard Smith’s studies: evolution does not inevitably favor organisms that act aggressively (there goes survival of the fittest) and that the success of an individual’s behavior often depends on what other individuals do. José Molina exists in every culture, even in goats, but I wonder if he can be applied as metaphor not only for man, but for entire cultures as well. While the US spreads itself out amongst too many wars, the Chinese are slowly “taking over the world,” growing in number with higher levels of education and resources. Unlike European and US colonialism, there is no attempt to convert natives to the obviously better and more advanced culture/religion/technology/belief systems of the colonizer in Chinese colonies, and the colony is used for its resources, not as a mini cosmos for molding and “bettering.” While the alpha males are out proving themselves to themselves and the other alphas, the Sneaky F*ckers take over your women, your house, the world.

I think José Molina, and in turn, the Sneaky F*ckers, is a good note to end this reflection on a Caribbean culture. The Caribbean is probably one of the best examples of survival, of letting alphas duke it out. It’s survival of the most resourceful, not of the most aggressive, of the literal fittest. Here’s to our trip on the “José Molina Xpress,” I think we learned a good deal about human nature, culture, gender, tensions, the Caribbean, and survival. Cheers, and have a good summer!